viernes, 24 de julio de 2009

Motonáutica

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En términos tecnologicos, la segunda guerra mundial dio un notable impulso a
las competiciones motonáuticas; de hecho, hasta 1940 los motores más potentes se construían de modo artesanal, por lo que valían una fortuna; pero después del conflicto estaban disponibles, a precios más asequibles, decenas de miles de motores con potencias de más de 2.000 hp. De cara a las competiciones motonauticas se utilizaron dos tipos: el Allison 1710 empleado, entre otros, en el Lockhedd P-38 Lightning y en el North Arnerican P-51 Mustang, y el Rolls Royce Merlin, instalado en muchos aviones británicos entre ellos el Spitfire, el Mosquito y el Lancaster.
nmediatamente después de la guerra, el corredor británico sir Malcolm Campbell, que en 1939 había establecido su cuarto récord de velocidad en el agua, alcanzando los 228, 200 km/h con un hidroala de tres apoyos Ventor, irnpulsado por motores de cilindros Rolls Royce tipo R, seguía intentando mejorar su propia marca. Su viejo amigo Frank Halford, presidente y director de proyectos de la empresa de aviones De Havillánd, le propuso montar en el Bluebird K4, un reactor Goblin con un empuje de 5.000 libras, capaz de impulsar al avión de caza Vampíre a una velocidad máxima de 1.100 km/h.



El Bluebird K4 en su intento de batir el récord en 1947

En 1947, sir Malcolm probó su embarcación en Coniston Water, pero resultaba muy difícil de gobernar; desdichadamente falleció antes de poder llevar a cabo las modificaciones previstas en la embarcación.



LOS AMERICANOS ENTRAN EN ESCENA

En el año 1950, un concesionario de automóviles llamado Stanley Sayres de Seáttle batió el récord valiéndose de una revolucionaria embarcación en lo que a configuración del casco se refiere. Unos años antes, una empresa californiana de lanchas de motor, la Champion Boat Company, montó por error un motor en una posición unos 20 cm más adelante de lo previsto en el proyecto. Resultó que de este modo la embarcación corría más y con un asiento más plano. Éste fue el primero de los denominados cascos de planeo, y la configuración la adoptó Ted Jones, ingeniero de Sayres, para el Slo-Mo- Shun IV.



El barco, impulsado por un motor de gasolina Allison V 1710, estableció el récord de velocidad en 258 km/h y, posteriormente (1952), en 287,260 km/h. Un antiguo rival de sir Malcolm Campbell entró entonces en la competición. Se trataba del inglés John Cobb, que por tres veces había establecido el récord de velocidad en coche, situándolo, en 1947, en 633,820 km/h, y que ahora quería entrar en el más difícil mundo de récords en el agua.

El Crusader de Cobb, construido por la Vosper en Portsmouth, era un diseño de Reid Railton quien, durante muchos años, se había ocupado de modificar el Bluebird de Campbell; fue asimismo el diseñador del coche Railton Special con el que Cobb logró el récord de velocidad. Se instaló en la embarcación una de las creaciones de Frank Halford, el motor Ghost, inspirado en el Goblin. En septiembre de 1952, Cobb y su equipo se trasladaron al lago Ness para efectuar la prueba. Unos días después, la embarcación chocó contra tres grandes olas generadas por el barco de apoyo, y se puso de manifiesto la debilidad del punto de fijacion del patín: Cobb corría a unos 333 km/h y murió instantáneamente.

El Crusader de John Cobb durante su intento.
John Cobb

RETORNO DEL BLUEBIRD

Entretanto, impasible ante los accidentes mortales ocasionados por la "barrera del agua", como se denominaba el umbral de los 300 km/h, Donald Campbell, que deseaba continuar la obra de su padre Malcolm, estaba construyendo una embarcación. Con anterioridad había estado navegando en el Bluebird K4, hasta que, en 1951, se hundió en Coniston. El nuevo bólido, totalmente metálico, era el Bluebird K7, que inicialmente debía llevar un motor de cilindros Rolls Royce Griffon, ya usado en los aviones de caza Typhoon y Tempest; pero resultó imposible construir una hélice capaz de girar a 14.000 rprn. Entonces optó por la propulsión de chorro y por el Metropolitan-Vickers Beryl, que pesaba 800 kg y desarrollaba un empuje de 4.000 libras. Una vez terminado el K7, Campbell se trasladó con su equipo a Ullswater, en el Distrito de los Lagos ingleses y allí, una vez resueltos los inevitables problemas de estabilidad inicial, alcanzó una velocidad media de 325 kmlh en los dos recorridos obligatorios. En 1959, Donald Carnpbell situó el récord en 418,400 km/h, después de lo cual se dedicó totalmente, junto con sus diseñadores Ken y Lewis Morris, a la conquista del récord mundial de velocidad en tierra.


El Bluebird K7 batiendo el record de velocidad en 1955.


El Bluebird K7 en el lago Ullswater en 1955. A la derecha, Donald Campbell en la cabina del Bluebird K7.

Mientras el equipo de Campbell se entregaba a otras labores, no faltaron los intentos para batir su récord. El Miss US1 del americano Roy Duby fué el primer monocasco propulsado por hélice que consiguió una velocida media, en dos recorrridos, de 322,500 km/h, pero el record absoluto permanecia intacto y los dos intentos para batirlo acabaron en tragedias.


Miss US1, de Roy Duby que en 1962 consiguió el record para lanchas con motor de hélice.

El primero fué el de Les Staudacher quien, después de un incidente anterior en 1959, logró los 450 km/h en Pyramind Lake, Nevada, con su Tempo Alcoa. Staudacher sufrió otro aparatoso accidente en 1963: estaba piloteando Stars and Stripes II cuando, a la velocidda estimada de 450 Km/h se rompió la fijacion del timón y la embarcacion salió de rumbo dirigiéndose hacia la costa. El piloto consiguió saltar por la borda antes que llegara a la orilla y fué encontrado a 30 metros de la embarcacion, sin sentido pero milagrosamente vivo.

El segundo intento lo llevó a cabo Lee Taylor quien, en abril de 1964, en un monocasco equipado con un motor de chorro Westinghouse J-46, empezó a entrenarse para batir el récord de Campbell en el lago Havasu, Arizona. Corriendo a 402 kmlh se dio cuenta de que no podía reducir potencia, debido al agarrotamiento de un muelle de la válvula de alimentación del combustible. Taylor consiguió saltar antes de chocar contra la costa y, tal como le sucedió a Staudacher en 1963, suftió terribles heridas, pero sobrevivió.

A finales de 1964, Campbell y su equipo volvieron a la competición en el agua. El 17 de julio, Campbell había obtenido el récord de velocidad en vehículos sobre ruedas, alcanzando los 649 km/h en el lecho seco del lago Eyre, en Australia. El 31 de diciembre de 1964, situó el récord de velocidad en el agua en 444,700 krnlh, en el lago Dumbleyung, también en Australia, convirtiéndose así en el único hombre que poseía los récords de velocidad en el agua y en tierra, y conseguidos el mismo año. El siguiente paso lógico era superar la barrera de los 500 km/h, pero fueron precisos dos años antes de que Campbell estuviera preparado para ello. Para este intento, decidió montar un Bristol Siddeley Orpheus en el Bluebird K7, obteniendo un empuje de 4.850 libras. Comenzó las pruebas en noviembre de 1966. El día de Navidad realizó un recorrido de prueba a 450 kmlh, y el 4 de enero intentó batir el récord en los dos reconidos. El Bluebird efectuó un recorrido de ida perfecto, alcanzando una velocidad de 478 km/h y, cosa extraña, viró para comenzar inmediatamente el segundo recorrido. Lo normal era hacer un reaprovisionarniento entre uno y otro recorrido, para proporcionar a la embarcación el peso inicial de equilibrio o para esperar a que el agua volviera a estar en calma. Por motivos que sólo él conoce, Campbell no esperó. Unos momentos después el Bluebird despegó del agua y describió un "círculo de la muerte" hacia atrás. El cuerpo del piloto jamás fue encontrado.


El fatal accidente de Donald Campbell con el Bluebird K7.

Finalmente fue Leee Taylor, que ya se había restablecido, quien arrebató el récord a Donald Campbell, llevando al otro lado del Atlántico la Copa del Royal Motor Yacht, que simboliza dicha marca. Aun cuando estuvo muy cerca de la muerte durante su intento, Taylor se mostró decidido a conseguir el récord y lo logró, situándolo en 459 km/h. Este logro no fue mejorado hasta 1977, cuando el piloto de motonáutica australiano Ken Warby lo situó en 463,800 km/h, a bordo del Spirit of Australia, equipado de un motor Westinghouse J34, en aguas del lago Blowering Dam, Nueva Gales del Sur.


El Hustler, de Lee Taylor, que conservo el record por 10 años.

Un año después, el 8 de octubre de 1978, el mismo Warby franqueó la barrera de los 500 km/h, situando el récord a una velocidad horaria de 514 km. Taylor se propuso reconquistarlo, pero el 13 de Diciembre de 1980 moría trágicamente mientas probaba un casco propulsado por un motor de caza, el US Discovery 11.


El Spirit of Australia, de Ken Warby.

A finales de los ochenta, el americano Craig Arfons, parecía tener posibilidades de éxito con su Rain-X Record Challenger, construido de fibra de carbono, dotado con un motor General Electric/Westinghouse J851CJ610 (un motor Learjet y con un increíble peso total de sólo 658 kg. Después de efectuar pruebas en el lago Jackson durante 1988, Arfons hizo el primer intento la mañana del 9 de julio de 1989, a pesar de que existían dudas sobre la estabilidad aerodinámico de la embarcación. Esta vez el Challnger empezó a mostrar un comportamiento irregular, pero Arifons decidió seguir la prueba del 'kilo" (una verdadera prueba se efectúa midiendo lo que se tarda en recorrer un "kilo", ya sea un kilómetro o una milla, pero no se incluyen los tramos de aceleración y desaceleraión). Cuando llegó al fin del recorrido, la embarcación se levantó del agua y describió un salto mortal, cayó y se deshizo en trozos. Tal como estaba previsto, la carlinga se desacopló, pero Arfons fue lanzado a través del parabrisas. Al igual que tantos antes que él, el americano pagó con su vida el intento. Pero él y sus predecesores subieron a bordo conscientes de los riesgos que corrían y estuvieron dispuestos a afrontarlos.


El Rain-X Record Challenger de Craig Arfons en 1989, antes de su accidente.

LOS COMPETIDORES ITALIANOS

En el año 1953 la Federacion Motonautica Italiana establecio un premio de 5 millones de liras para quein batiera el record de Sayres, de 287,260 Km/h, utilizando casco, motores y combustible de produccion italiana. Se presentaron tres participantes: Achille Castoldi, con el Mercedes, provisto de un motor de aviacion de 1.800 hp; Elzio Selva, con el Moschettiere, impulsado con un motor Alfa Romeo 159 y Mario Verga, con el Laura 3ª provisto de dos motores Alfa Romeo 159. Castoldi se retiró de la competicion cuando el Mercedes rompió el eje de la hélice a 257 kms/h, mientras que Selva se daba cuenta que el casco utilizado resultaba excesivaente ligero para soportar el esfuerzo de un motor sobrealimentado para coches de carrera.

Una de las caracteristicas del lago es la presencia del Tivano, un viento que levanta la superficie del agua el corto oleaje justo para un casco de planeo. De hecho, cuando Verga intentó correr con el agua llana, no consiguió hacer despegar su embarcacion del agua, por lo cual su equipo decidio aumentar al angulo de ataque de los patines de planeo. Desgraciadamente ni bien se termino el trabajo volvio a soplar el viento. Verga decidió intentarlo de nuevo, a pesar de que trataron de disuadirlo para que esperase hasta que los patines se colocaran en la posicion original. A una velocidad de 306 km/h, su embarcacion de color rojo fuego rebotó un par de veces, alzandose en un ángulo de 17 grados, prosiguió a gran velocidad otros 12 metros y finalmente dió un salto de tres metros en el aire, lanzando a Verga por la borda. Como le habia sucedido antes a Cobb, Verga murió de un colapso cardíaco.





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